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Investigación-acción participativa

La investigación-acción participativa constituye uno de los pilares fundamentales del Laboratorio del Territorio, definiéndose como un elemento transversal y un principio metodológico general que guía buena parte de nuestra actividad.


Nuestro enfoque huye de las dinámicas extractivas de conocimiento, apostando por una investigación que actúe como motor de cambios y que esté, por lo tanto, enraizada en el territorio y conectada con las personas que lo habitan. Esta aproximación se operacionaliza a través de varios puntos clave:

1. Transformación social y territorial: El objetivo trasciende el análisis teórico para generar proyectos que tengan un impacto real y transformador en el medio rural, ayudando a cambiar las inercias políticas e institucionales.

2. Co-creación y facilitación: El grupo destaca por su larga experiencia en la organización de talleres y procesos participativos para acelerar la innovación en el medio rural o en la elaboración conjunta de políticas públicas. Para integrar múltiples perspectivas, se utilizan desde técnicas clásicas de facilitación hasta metodologías innovadoras y tecnológicas como PPGIS (Sistemas de Información Geográfica Participativos).

3. Acompañamiento de agentes locales: Una parte esencial de nuestra labor es acompañar a los actores del territorio para que sean ellos quienes lideren procesos clave, como la movilización de tierras abandonadas. Al mismo tiempo, aprendemos unos de otros, generando nuevos caminos compartidos.

4. Ciencia ciudadana y diálogo: Se promueve el respeto por los conocimientos comunitarios y la participación activa de la ciudadanía en la monitorización y gestión de su entorno. Aunque “ciencia ciudadana” pueda parecer un concepto reciente, el grupo lleva más de 20 años abogando por los procesos multi-actor y la co-creación, basándose en su consolidada trayectoria y experiencia en participación.

En resumen, la investigación-acción participativa en el Laboratorio del Territorio se entiende como un puente entre la academia y la realidad social, donde la investigación se concibe como una herramienta de transformación al servicio del bienestar colectivo y de la sostenibilidad del territorio rural